Frío en el embarazo: ¿Te da frío cuando estás embarazada?

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frío y embarazo
frío y embarazo

Por naturaleza la mujer siempre ha sido más susceptible al frío que el hombre.  Sin embargo esto quizás se hace más notorio cuando se está embarazada, aunque no pasa en todas las mujeres, la mayoría más bien experimentan sofocos.

El aumento de la percepción al frío o al calor está asociado a los cambios fisiológicos, tanto físicos, como hormonales que experimenta la futura madre, aunque existen otros factores que pueden exacerbarlos.

Este aspecto se supone es de suma importancia en países con épocas de mucho frío.

España por ejemplo cuenta con climas muy variados en todo el territorio nacional. Las temperaturas en algunas zonas con clima atlántico varían entre 12 -15 °C, dependiendo la época del año.

Mientras que, en zonas con clima mediterráneo continentalizado y clima de montaña las temperaturas pueden llegar a bajo 0 °C con un máximo de -13 °C, especialmente entre enero y febrero.

Aunque a veces el clima no tiene nada que ver, ya que puede haber calor en el ambiente y la embarazada puede tener frío o viceversa. Esto está asociado a un desequilibrio en la regulación de la temperatura corporal en las embarazadas.

¿Por qué algunas mujeres embarazadas son más susceptibles al frío?

Es normal que la mujer embarazada se mantenga en un estado de menor actividad a la que tenía antes de embarazarse.

Esto se debe a que ahora está consciente que debe cuidarse de movimientos bruscos y trabajos que requieran mucho esfuerzo físico.

Esta situación de quietud hace que la mujer embarazada sienta más el frío que el resto de las mujeres.

Por esta y otras razones es que es recomendable que las mujeres embarazadas hagan ejercicios adaptados por supuesto a su condición. Los ejercicios ayudarán a generar calor y a evitar el sedentarismo exagerado.

Por otra parte, la alimentación también es un factor crucial, pues si la misma es deficiente o problemática debido a las náuseas y desganos de parte de la madre, esto puede generar que la embarazada se sienta débil y esto a su vez hace que aumente la percepción del frío.

Otro aspecto importante del frio en el embarazo es el cambio hormonal, pues la disminución de los estrógenos y el aumento de la progesterona no solo son culpables del cambio de humor en las embarazadas, sino también están involucradas en la sensibilización al frío o al calor o mejor dicho en la regulación de la temperatura corporal.

¿Si la sensibilidad al frío en el embarazo está aumentada significa que estas enferma?

Por suerte sentir frío no es una enfermedad y tampoco afectará al bebé, siempre y cuando los cambios de temperatura no sean bruscos.

Sin embargo, cabe destacar que en otras culturas el frío es causa de preocupación. Por ejemplo en las etnias indígenas del Perú existen ciertas creencias y cuidados en relación al frío y el embarazo.

Entre las creencias está que si la madre pasa frío el nacimiento se retardará. Así mismo, si la madre está fría y tiene sangrado vaginal es señal de que algo anda mal en el embarazo.

En este caso la terapia utilizada es dar bebedizos calientes de hierbas, tales como matico, albahaca y algodón.

Obviamente, estas culturas basan su salud en nociones holísticas y atmosféricas (frío-calor) con soluciones muy primitivas e indiscutiblemente son muy diferentes a los argumentos técnico-clínicos del trabajo de los médicos y obstetras.

¿Qué puedes hacer si sientes mucho frío?

El frío en el embarazo es algo que se puede controlar si se siguen ciertas recomendaciones, como las que se describen a continuación:

  • En primer lugar, el closet de una mujer embarazada tiene que estar equipado con ropa adecuada para su estado, es decir, prenatal, cómoda y acorde al clima.

En época de frío la ropa debe proteger de las bajas temperaturas. Si sientes frío en el embarazo especialmente es primordial proteger la cabeza, las manos y los pies. Si ellos están calientes, el resto del cuerpo te lo agradecerá.

  • En segundo lugar, la embarazada necesita tener una alimentación balanceada que cubra todos los requerimientos energéticos, utilizando alimentos con alto valor calórico pero sin exagerar. La generación de energía desprende calor.

Además, en su dieta puede incluir alimentos como sopas o hervidos o bebidas como infusiones o chocolate que se toman caliente, esto ayudará a mantener el calor en tu cuerpo.

  • En tercer lugar, es importante que realices algún tipo de actividad física o deporte adecuado a tu estado. Otra opción es que camines por ratos y de esta manera ayudes a mantener tu cuerpo activo y por ende con calor.

No conviene que te quedes acostada, sentada o parada por mucho tiempo en una sola postura.

  • Como cuarta recomendación, es conveniente que prepares baños con agua templada o tibia, sin exagerar y sin que ello conlleve a cambios bruscos de temperatura. Estos baños templados no solamente sirven para relajarte, sino también para retener calor.
  • Como la piel es nuestra gran aliada para protegernos es importante que la mantengas bien hidratada para que esta se encuentre saludable. Para ello ingiere abundantes líquidos, especialmente agua.
  • Evita salir en las horas de mayor frío, es mejor que te quedes resguardada en el calor de tu hogar.

Si sientes alguna anormalidad, como siempre, nuestro mejor consejo será que acudas a tu especialista.

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